Belleza física: un acto de rebeldía

Se habla mucho acerca del amor propio, de que amarnos es poner límites a personas y situaciones nocivas, cuidar lo que comemos, nutrir el alma con actividades que nos apasionen. Claro que esto forma parte de amarnos, pero pocos te hablan del poder de algunos hábitos que hoy vemos comunes tienen su origen en algunas culturas antiguas respecto al cuidado del cuerpo físico.

En medio oriente el maquillaje es usado como una herramienta de protección energética y física.[1] Por ejemplo, el pintar los ojos para no ser susceptible a emociones negativas del entorno y por tanto ser susceptible a enfermedades,  los labios para recordar el poder de nuestras palabras y en el caso de los hombres el delineador en Egipto les recordaba que los ojos son el reflejo del alma además de usarlo con fines de proyectar fuerza y liderazgo.


“Conocernos es amarnos”

El cabello por su parte posee información valiosa de nuestro ADN. En muchas culturas como la hinduista es tan importante que hombre y mujeres según la región no lo cortan para mantener la energía física fuerte y los pensamientos equilibrados. En Hawái se usa suelto como signo de alegría y trenzado para sentirse acompañadas en tiempos de tristeza. Algunas culturas nativas incluso cantan cuando están peinando el cabello, para que esa información se active a lo largo del día, permitiéndoles influir en su estado de ánimo. [2]

Ya sea que te guste maquillarte o no, que ames el cabello corto o largo, que lo que te impulse sea esa parte autentica que cada uno de nosotros poseemos, mas allá de las percepciones de género o sociales, realmente nada es para todos, pero el elegir hábitos conscientemente es poder, le da ese toque que los hace poderosos para nuestra autoestima.

Para poder vivir esta experiencia humana necesitamos del cuerpo físico, para sentarnos a meditar cómodamente, para reír a carcajadas, para viajar a aquellos lugares que parecen sacados de las películas.

“No necesitas pintarte, así eres bonita”, “Te debe importar tu aspecto físico a ciertas edades, después ya no”, “¿Para que te importa cómo te vez sino tienes pareja? “entran en las frases que seguramente hemos escuchado en alguna ocasión. ¿Será el cuidado del cuerpo físico realmente un acto de superficialidad? ¿un acto que debemos hacer por otros?

¡Amar y disfrutar conscientemente el cuerpo humano mas allá de las modas o estándares de belleza es uno de los mayores actos de rebeldía que he encontrado!!